Retratos de cuerpo presente.Por M. F. ANTUÑA

Desde finales del XIX y hasta mediados del siglo XX fue costumbre inmortalizar a los finados para el álbum familiar.

Un estudio francés analiza las fotografías post mortem del Museo del Pueblo de Asturias.

 

Muy lejos del morbo y con ánimo exclusivo de recordar, hubo un tiempo aún no muy lejano en el que los difuntos eran enfocados e inmortalizados en papel y en blanco y negro. La denominada fotografía post mortem vivió sus momentos álgidos entre finales del XIX y hasta mediados del XX y tuvo en los niños su principal objeto de estudio. Aquí, en Asturias, pero también en Francia, en Inglaterra y otros muchos lugares del planeta.

Esas imágenes no siempre expuestas a la vista de todos recobran hoy actualidad de la mano de una publicación académica francesa que acaba de sacar a la luz un minucioso estudio sobre las fotografías post mortem que atesora la fototeca del Museo del Pueblo de Asturias. Son 61 imágenes captadas entre 1870 y 1960 que en su mayor parte retratan niños y que llamaron la atención de la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Aix-Marsella Isabelle Renaudet. Estudió a fondo la colección y escribió un artículo que ha pasado a formar parte de un trabajo colectivo editado por la institución académica francesa que analiza el tratamiento de los cadáveres en las diferentes representaciones artísticas: literatura, pintura, grabado, ópera… Y, aquí entra Asturias, la fotografía. ‘Entre trajectoire individuelle et imaginaire collectif. Les collections de photographies post mortem du Muséu del Pueblu d’Asturies’, que así se titula, abunda en el estudio de unas instantáneas repletas de rostros angelicales, como la niña Carmen Fernández que ilustra esta misma página en la imagen superior, tomada en 1895.

Pese a lo macabro que pueda parecer hoy, la práctica de la fotografía post mortem fue muy común en el mundo anglosajón, en el Norte de Europa y también en otros países europeos, como Francia e Italia. El caso de Asturias, como detalla la investigadora en su texto, no es ajeno a este fenómeno común que tenía como único fin incorporar al fallecido a la memoria gráfica de la familia. Es la propia Isabelle Renaudet quien constata en su estudio que las fotografías de adultos representan solo un 18% de la colección, por lo que el interés se centra en los más pequeños, que en los posados ya sin vida pueden aparecer de dos maneras diferentes: como si estuvieran vivos o plácidamente dormidos.

Claro que hay más aspectos de interés, porque los fotógrafos también dejan su propio sello en estas imágenes, en las que el vestuario elegido es igualmente una forma de mostrar la posición social de la familia de los finados.

http://www.elcomercio.es/v/20140124/asturias/retratos-cuerpo-presente-20140124.html.15700493 15698818

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s