El señor Philip Roth se despide, el más ejemplar de los narradores

El escritor estadounidense confirma su decisión de 2012 de dejar la literatura
Ha publicado 31 novelas en las que ha escudriñado con maestría el alma humana
Es uno de los grandes escritores de los últimos 50 años
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JOSÉ MARÍA GUELBENZU 21 MAY 2014 – 00:14 CET
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En los años cincuenta y sesenta, un nuevo grupo de novelistas norteamericanos tomó el relevo de la famosa “generación perdida”. Sus nombres: Saul Bellow, Bernard Malamud, Norman Mailer, todos ellos de procedencia judía. El más joven era un tal Philip Roth. El único no-judío a la altura de ellos era John Updike, un genuino wasp. Los cuatro primeros procedían de un autor formidable, considerado el padre de la narrativa judía estadounidense, un escritor de origen ucraniano al que el reconocimiento le fue negado durante veinte años: Henry Roth. Todo lo contrario que a sus continuadores. Philip Roth debutó a los veintiséis años con un libro de relatos que obtuvo uno de los más prestigiosos premios americanos: el National Book Award, pero el éxito le llegó a la publicación de El lamento de Portnoy, cuya audacia sexual llamó inmediatamente la atención. Ese arranque tan notable pareció debilitarse a continuación, quizá porque con el éxito arrastraba una figura de provocador a lo enfant terrible. Sin embargo, en las novelas que siguieron, se fueron dibujando dos personajes bien definidos: Nathan Zuckerman y David Kepesh. Sobre todo el primero se consideró como un “alter ego” del autor y el propio Roth jugó con esa imagen. Las novelas de Zuckerman parecieron apagar un tanto el brillo de sus esplendorosos principios, pero entre ellas hay dos realmente extraordinarias: La visita al maestro (The ghost writer), en la que establece una conflictiva relación con su mentor E. I. Lonoff, al que acabará arrebatando a su amante Amy Bellette y Sale el espectro, donde muchos años más tarde, Zuckerman encontrará a una envejecida Amy Bellette, cerrará esa historia, su constante reflexión sobre la literatura y la vida, y despedirá a Zuckerman como referente……………..
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/20/actualidad/1400617590_734865.html

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