Retratos que captan el activismo LGTBI en Sudáfrica. Por:VANESSA ANAYA (WIRIKO)

LiTer II. Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

LiTer II. Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI


Desde la llegada de la democracia, Sudáfrica es conocido precisamente como “el país del arcoiris” por la convivencia entre diferentes grupos étnicos y lingüísticos en el mismo territorio dentro de una relativa paz social. Si la comparamos con otros países de África o, incluso, con otros países del mundo, la Constitución sudafricana de 1996 puede presumir de ser una de las más progresistas en aspectos esenciales para la recomposición de un país golpeado durante siglos y décadas, incluidas las disposiciones de la no discriminación por razón de orientación sexual.

Los años siguientes a la llegada de la democracia, la comunidad LGTBI (Lesbiana, Gay, Transgénero, Bisexual e Intersexual) logró ganar importantes batallas como la derogación de la ley de la sodomía, más derechos en adopción, en asistencia médica, en asuntos migratorios, relativas al cambio de sexo, la herencia y el reconocimiento del matrimonio entre otros. Pero, ¿significa que en Sudáfrica no existe discriminación hacia el colectivo LGTBI? Nada más lejos de la realidad.

Dikeledi Sibanda, 2007 (‘Faces and Phases’). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI
En una entrevista para Wiriko, la investigadora Nomancotsho Pakade, de la organización sudafricana GALA, cuenta que las experiencias de esta comunidad han estado caracterizadas por la discriminación y la violencia a pesar de los esfuerzos de organizaciones, colectivos y ONG para erradicarlas. Según la investigadora, el gobierno del ANC ha sido efectivo a la hora de legislar y crear comisiones que trabajan por la igualdad de género y la no discriminación, pero hasta 2011 no se ha creado un programa específico para acabar con la discriminación por orientación sexual. A pesar de ello, una cosa es el papel y otra la realidad. La homofobia, la violencia de género y la xenofobia son consecuencias de la desigualdad social y no pueden ser abordadas solamente desde el punto de vista legal, sin cambios significativos en la vida de la población más pobre, así como de otros grupos discriminados, asegura Pakade………….
http://elpais.com/elpais/2014/06/10/planeta_futuro/1402418757_278069.html

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