Los mejores libros negros de 2014. Por Juan Carlos Galindo

Otra portada de Black Mask, a falta de presupuesto para ilustradores

Otra portada de Black Mask, a falta de presupuesto para ilustradores


Como ya hicimos el año pasado, este bloguero engaña y convence a amigos del mundo negro, escritores, editores, editores y otros periodistas, que de todo hay en esta vida, para que elijan su libro negro del año. Ya lo hicieron los lectores, con éxito de público y no sé si de crítica.
Como siempre, es una elección personal y como siempre, nos dejaremos muchos fuera. No lo dudo. Atentos al repaso que hace Alexis Ravelo del panorama español o a la generosidad y el entusiasmo de Pere Sureda; la originalidad de Sergio Vera y su carta a los Reyes Magos o el acierto de esa bloguera que decidió salir del armario, por fin. Arte Salvaje, les aviso, sale dos veces. Es lo que tienen las apuestas sin cortapisas. Pero bueno, como siempre, lean ustedes mismos y disfruten. Feliz año nuevo.
ALEXIS RAVELO : Galveston, de Nick Pizzolato (Salamandra Black). Creo que la cosecha negra española de 2014 (como las de años recientes) ha sido estupenda. Entre otros muchos autores notables, Carlos Zanón publicó Yo fui Johnny Thunders con RBA, Navona relanzó Camino de ida, de Carlos Sálem (una estupenda novela de perdedores del 2008 que muchos nos habíamos perdido), Ribas y Hofmann volvieron a hipnotizarme con El gran frío y la voz de David Llorente me sorprendió con Te quiero porque me das de comer. Además, los maestros han vuelto a demostrar por qué lo son: Juan Madrid publicó Los hombres mojados no temen la lluvia y Andreu Martín, Los escupitajos de las cucarachas, que acaba de aparecer en castellano. Sin embargo, yo este año (acaso porque me domina el frío o porque me voy haciendo viejo y sentimental) me quedaría, por quedarme con una, con la novela de un yanqui: Galveston, de Nick Pizzolatto: una historia cruel y triste, pero humana y compasiva; un fogonazo de buena literatura con personajes clásicos que, sin embargo, viola todos los arquetipos.
Lean el post que publicamos sobre la novela.
JUAN BOLEA: Arte salvaje, Robert Polito (Es Pop Ediciones). Un viaje a la América profunda de los cantautores, los “hobos”, los gánsters y el nacimiento de la novela negra moderma. Y todo lo que hay que saber sobre el legendario autor de “El asesino dentro de mí”.
Lean el post que le dedicamos a esta obra de arte.

PERE SUREDA, La Rubia de ojos negros, Benjamin Black (Alfaguara): “Decidí ignorar esa última parte de la traición. Quiero creer que Claire Cavendish se metió en mi cama porque lo deseaba.” La clarividencia de Banville al enfrentarse a unos personajes adoptados se resume en la frase citada. Se ha metido en su corazón y en su piel. Ha leído al Chandler oculto detrás de la trama, ha conseguido devolvernos al Marlowe que necesitábamos para redimirnos como sólo alguien bueno es capaz de hacerlo.
¡Larga vida a Raymond Black o a Benjamín Chandler, como gusten!
Aquí les dejo el post en el que apostábamos por este arriesgado experimento literario.
LAURA MUÑOZ, Esferas del poder, William C. Gordon (DeBolsillo). Enmarañada y compuesta de múltiples piezas. Es la situación en la que, hoy, me ubica Juan Carlos Galindo al preguntarme por la novela de género de 2014. Y opto por quedarme ahí: hecha un lío y con varias opciones disponibles. Porque no tendría espacio ni tiempo ni valor si hablo de todo lo bueno y noir que tuve la suerte de descubrir este año. Como en esta situación me siento en las mismas coordenadas en las que me colocó William C. Gordon, elijo sus Esferas del poder, publicada el pasado mes de junio por DeBolsillo (Random House Mondadori).
Por la duda y el pellizco y el miedo a inhalar el veneno desprendido en la trama de ésta, su última novela publicada. Secuela, aunque no continuación, de la saga del vapuleado periodista Samuel Hamilton, que va creciendo con el lector a cada entrega. También por llevar(me) al San Francisco sesentero donde Camelot aún sigue en pie y Melba viva. Porque me hizo creer estar viendo cine negro de los veinte. Por la prosa cuidada aunque no barroca y esa intención que resulta de sólo querer escribir: sin más pretensión que contar. Y por alzar la voz, desde la letra, a favor de los más desfavorecidos: denunciando abiertamente los tratos de favor y el poder abusador al que someten las altas esferas a la sociedad. Bueno, ya saben de lo que hablo: esa justicia que tanto nos está haciendo falta.
MARTA MARNE, La mujer de un solo hombre, de A.S.A. Harrison. Es curioso cómo están proliferando subgéneros dentro del género negro: las novelas de barrio, las novelas protagonizadas por gente de a pie que se calza los zapatos del investigador y también las novelas domésticas. Todas ellas nos acercan la novela negra a la cotidianidad de la vida, que en el fondo es lo que más miedo provoca. “Pues Fulano-de-tal siempre saludaba en el portal”. El tener al enemigo en casa es lo más terrorífico que nos podemos topar. Eso es lo que sucede con La mujer de un solo hombre. Un matrimonio, aparentemente perfecto, aparentemente feliz, aparentemente sin problemas. Aparentemente. En el momento que limpiamos la pátina de pureza que cubre ese armazón, descubrimos toda la suciedad que escondemos bajo la alfombra. Engaños, mentiras, rencores y sobre todo mucha fachada: un montón de maquillaje que esconda las imperfecciones. A.S.A. Harrison consigue una novela pausada, reposada, y precisamente ahí radica la tensión, en esa calma fingida y esa sucesión lenta de los acontecimientos. Consigue tenerte en vilo página tras página, hasta un final a la altura de las circunstancias. ”
NIEVES ABARCA: Arte salvaje, de Robert Polito (Es Pop Ediciones). Para mí lo mejor de este año ha sido Arte salvaje, la biografía de Jim Thompson de Robert Polito. Me ha parecido deslumbrante el estilo, y la inclusión de trozos de las novelas entremezcladas con momentos autobiográficos y testimonios de la época conforman un retrato implacable del mejor escritor de novela negra de la historia, y de la América del siglo XX. Para muestra un botón: “Courtland lo azotó en la cara con su fusta de volteo. La sangre empezó a manar de su rostro por una docenas de heridas, y un gran verdugón rojo se le enroscó alrededor de las mejillas como una serpiente…”.
JUAN CARLOS GALINDO: No hay cuervos, John Hart (Pàmies). Es complicado elegir una novela del año y más cuando dejo que mis invitados lo hagan primero y me quedo para el final como mandan las normas de cortesía. El caso es que he tenido pocas dudas. Como ya conté aquí, estamos ante una obra de negrura verdadera, mezcla de Huckleberry Finn y lo mejor de las historias de Daniel Woodrell que no deja a nadie indiferente, un relato de una infancia marcada por la súplica dulce y caliente de la venganza. Es, además, una apuesta de una editorial pequeña y valiente. No sé si se puede pedir más.
SERGIO VERA, Yo fui Johnny thunders, Carlos Zanón (RBA): Queridos reyes magos: Cinco años de carbón son suficientes, creo que he pillado la indirecta. Y bueno, para empezar a enmendarme, he pensado que, en vez de pediros, por una vez, voy a regalaros. No uno, ni dos, sino tres libros, tres novelas negras, mis favoritas del 2014. Para Melchor, la más literaria: Yo fui Johnny thunders. Porque seguro que después de Thunders, querrás ser Carlos Zanón, igual que yo (a ver si el año que viene cuela….).
Para Gaspar, la más sorprendente: Marca de sangre, de Daniel Bilbao. Una novela negra futurista, ambientada en una España gobernada por multinacionales, ingeniosamente plausible y con una trama enrevesada como pocas, de relación calidad- precio insuperable. Y para Baltasar, la más negra, por supuesto: Un paso al frente, del teniente luis Gonzalo Segura, lo más parecido a un héroe que jamás he conocido, con unos huevos tamaño Diplodocus (estos, también para el año que viene, porfa), que se ha atrevido a destapar los desmanes del glorioso ejército español, y que, esperemos, vuelva a casa por Navidad. Y por este año, me despido.
Un abrazo fuerte, y que los disfrutéis:
Sergio
PD: Como después de esto haya más carbón, el año que viene no os salva de la guillotina, ni Dios.
No es por nada, pero ya dijimos aquí a principios de 2014 que era un novelón.
Lean y disfruten y gracias a todos.
http://blogs.elpais.com/elemental/2014/12/los-mejores-libros-negros-de-2014.html

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Estas son las ventajas de BPG, el formato de imagen que podría acabar con el dominio de JPEG

El formato JPEG lleva entre nosotros veintidós años. El primer estándar fue aprobado en 1992, y aunque desde entonces ha sido revisado varias veces, resulta chocante que con la rapidez con que avanza la tecnología aún sigamos utilizando un formato de imagen cuya «columna vertebral» fue definida hace más de dos décadas. Y aún es más sorprendente que una tecnología relativamente antigua siga estando tan afianzada en Internet y continúe siendo usada por nuestras cámaras de fotos.
El éxito del formato JPEG no es fortuito. Es capaz de ofrecernos ficheros de imagen con una calidad interesante (siempre y cuando la compresión no sea excesiva) y un tamaño comedido, dos cualidades muy apreciadas en Internet. Aun así, es sorprendente que durante estas dos décadas otro formato más sofisticado no haya conseguido ocupar su lugar. Pero esta situación podría estar a punto de cambiar porque ya está listo BPG, un formato de imagen que ha nacido expresamente para destronar a JPEG. Y sobre el papel tiene las cualidades necesarias para conseguirlo.
Así es BPG
El formato BPG (Better Portable Graphics) ha sido desarrollado por Fabrice Bellard, un programador experimentado que también ha sacado adelante otros proyectos interesantes, como una estación base por software para comunicaciones 4G LTE, un compilador ASN1 o un generador de señales DVB-T, entre muchas otras aplicaciones «potentes». Como veis, tiene bastante experiencia en proyectos de cierta envergadura. Pero lo realmente importante es que el formato BPG nos ofrece unas mejoras con la suficiente relevancia como para lograr imponerse al JPEG.
La cualidad más evidente de este nuevo formato es su elevada tasa de compresión. Según Bellard, un fichero BPG ocupa la mitad que otro JPEG con la misma calidad de imagen. Todos sabemos que en Internet el peso de los archivos es muy importante, así que por sí sola esta característica podría impulsar su adopción. En realidad, BPG está derivado del estándar de compresión de vídeo HEVC, lo que le permite utilizar el perfil para imágenes estáticas con formato de color 4:4:4 y codificación de 14 bits por canal.
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Es importante que tengamos en cuenta que el formato JPEG, y también el WebP propuesto por Google, tienen una profundidad de color de 8 bits por canal, por lo que los 14 bits de BPG nos ofrecen una gama dinámica mucho mayor. Esta ventaja lo hace muy interesante también para ser integrado en las cámaras fotográficas que llegarán en el futuro, aunque es evidente que aún no está claro que vaya a alcanzar este objetivo. Podría ayudarle a conseguirlo su compatibilidad con los formatos de color 4:2:2, 4:2:0 y escala de grises.
Además, soporta un canal alfa adicional (es el que identifica la opacidad o transparencia de cada píxel), y también los espacios de color RGB, YCgCo y CMYK, así como soporte nativo de 8 bits por canal (al margen de los 14 bits que he mencionado antes). Otra capacidad interesante de BPG: permite comprimir imágenes sin pérdida de calidad. Y, por supuesto, permite incluir en las imágenes metadatos EXIF, XMP e ICC.
No es fácil batir a JPEG
Aunque desde un punto de vista técnico el formato BPG nos ofrece muchas ventajas frente a JPEG, no va a resultarle fácil ocupar su lugar por una razón evidente: JPEG ha conseguido ser adoptado de una forma masiva. Por el momento BPG no está soportado por la mayor parte de los navegadores y los programas de manipulación de imágenes que utilizamos actualmente, pero todo llegará. En este momento para que un navegador sea capaz de renderizar una imagen en este formato es necesario instalar un decodificador de BPG escrito en JavaScript que ocupa 71 Kbytes.
El impacto en el rendimiento de un ordenador de sobremesa moderno es mínimo, pero en los dispositivos móviles que tanto usamos hoy en día debería ser mayor. Eso sí, este problema desaparecerá en el momento en que BPG consiga ser soportado de forma nativa. Veremos si logra su cometido, pero, hasta entonces, merece la pena seguirle la pista.
http://www.xatakafoto.com/software/estas-son-las-ventajas-de-bpg-el-formato-de-imagen-que-podria-acabar-con-el-dominio-de-jpeg

Steve McCurry: “El editor prefería otra foto en la que se tapaba la cara con las manos”

'La niña afgana', portada de 'National Geographic' en junio de 1985. / STEVE MCCURRY

‘La niña afgana’, portada de ‘National Geographic’ en junio de 1985. / STEVE MCCURRY


“Le hice entre 7 y 10 fotos, porque se sentó solo durante un minuto. La elegí por sus ojos tan llamativos. Era alumna en un colegio de un campo de refugiados afganos en Pakistán. Ya había fotografiado a algunos de sus compañeros, así que no hubo que convencerla mucho. La profesora les explicó lo que yo estaba haciendo allí. La niña era un poco tímida; solo tenía 12 años. Creo que no entendía mucho de periodismo. Yo solo era un hombre extraño que hablaba una lengua rara. Eran las once de una mañana en noviembre; hacía frío. Yo llevaba un jersey. Cinco años antes, en un viaje distinto, había ido solo, de freelance, y tuve que salir de Pakistán con los negativos cosidos dentro de la chaqueta. Cuando volví en 1984 e hice esta foto fue con National Geographic. Envié el negativo por correo a la revista y hoy lo tengo guardado en mi estudio. El editor de fotografía en principio prefirió otra imagen en la que ella salía tapándose la cara con las manos. Pero la que publicaron finalmente es mucho más fuerte.

No me imaginé que llegaría a la portada de la revista. Solo intenté hacer un retrato interesante. Para hacer fotos necesitas paciencia. He estado en Afganistán unas 30 veces. La primera, cuando la guerra acababa de comenzar y EE UU apoyaba a los muyahidin, antes de que empezaran a ­combatirlos. Los afganos siempre han sido muy amables conmigo. Muchos de mis amigos de allí murieron o han terminado refugiados en otros países. Encontramos a la niña 17 años después y averiguamos que se llama Sharbat Gula. Hablamos con ella una vez al mes. Es viuda y tiene tres hijas. La revista le compró una casa y pagará los estudios de ellas. Ese es su sueño”.
Steve McCurry

Steve McCurry

Steve McCurry


Nació en Filadelfia (EE UU) en 1951. Cuando la URSS invadió Afganistán en 1979, comenzó a fotografiar el lado humano del conflicto. En 1985, la imagen bautizada ‘La niña afgana’, tomada un año antes, fue portada de la revista ‘National Geographic’ y lo lanzó al estrellato. Ha retratado las caras de la injusticia en todo el mundo.
http://elpais.com/elpais/2014/12/15/eps/1418667316_233687.html

Una infancia marcada por la súplica dulce y caliente de la venganza. Por Juan Carlos Galindo

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Hay autores que uno se encuentra casi por casualidad y que sabe tras unas cuantas páginas que le han atrapado, posiblemente para siempre. Autores que lees y no paras de preguntarte dónde habrás tenido la cabeza para no descubrirlos antes, escritores que construyen un mundo que te toca la fibra, unos personajes que te llegan. Me ha ocurrido con John Hart (Durham, Carolina del Norte, 1965), autor de No hay cuervos (Pàmies, traducción de Cristina Alegría), una novela sobre una infancia perdida, sobre el mal como maldición del alma, sobre la violencia intrínseca al ser humano, sobre la desesperación. Una acertada mezcla de Huckleberry Finn y lo mejor de las novelas de Daniel Woodrell que no deja a nadie indiferente.
Hart ganó el Edgar de novela negra por este libro. Ya lo había obtenido con su anterior obra (Down River) lo que le convierte en el único autor que ha conseguido este galardón por dos novelas consecutivas. Ahora les daré algunas pistas del porqué. No lo olviden, lean y disfruten.
En el prólogo de No hay cuervos, un niño extraño y solo atraviesa Carolina del Norte en autobús, de noche, entre el recelo y la indiferencia de sus compañeros de viaje. Busca algo, cueste lo que cueste, y la crudeza del relato de su empeño en conseguirlo marca al lector para el resto de la novela.
El niño es Johnny Merrimon, tiene 13 años y su vida está destrozada desde que 12 meses atrás desapareciese su hermana melliza. Vive y sufre cosas que ningún niño debería sufrir, pero no desiste y pelea. Su madre, consumida por la pena, ahoga el dolor en las pastillas y las drogas y se deja arrastrar por un novio rico y poderoso, un depredador cocainómano que la maltrata y la hunde. Su padre, huyó ante el peso de las recriminaciones y el dolor. A Johnny todo esto le consume pero sigue adelante, se escapa de casa cada noche, busca con su bicicleta y el mapa de los delincuentes sexuales de la zona un rastro de su hermana. Leer cómodamente en casa, al abrigo de la seguridad del hogar, la descripción de esas vidas en descomposición vistas por los ojos de un niño de 13 años roto para siempre genera desazón. Lean, si no:
“Mucha gente no está bien. En eso tiene razón el policía. Johnny había husmeado a través de más verjas y ventanas de las que podía recordar. Había llamado a puertas a distintas horas y había visto lo mal que estaban algunas personas. Había visto las cosas que hacían algunos cuando creían estar solos y nadie les veía. Había visto a niños esnifando droga y a ancianos comer comida tirada en el suelo. Una vez vio a un predicador en ropa interior con el rostro encendido, gritando a su mujer mientras esta lloraba. Todo aquello no debería ocurrir. Pero él no era ningún idiota. Sabía que los locos pueden parecer gente normal, así que procuraba no llamar la atención y se encargaba de llevar los cordones de los zapatos bien atados y una navaja en el bolsillo. Era prudente. Y también inteligente”.
La desaparición de otra niña lleva la histeria a Raven County, zona ficticia basada en Rowan County, donde creció el autor. Un universo lleno de desigualdad, violencia y espiritualismo, descrito por Hart con un lenguaje duro, parco en adjetivos, certero y a veces brutal. La búsqueda de esta otra niña pone en escena a Clyde Hunt, hasta antes de la desaparición de la hermana de Johnny, Alyssa, un padre de familia modélico, policía de prestigio, ahora hundido en una vorágine interminable de frustración y huida hacia delante. Sabes que su lucha es justa, que hace lo correcto aunque sea equivocando los medios, pero no puedes evitar la congoja de verlo hundido y acorralado.
No conviene contar mucho más. Sólo recomendar una novela llena de fuerza, con un niño que ha perdido la fe en todo, que no cree, que sigue movido por “la súplica dulce y caliente de la venganza”, que busca en su amigo Jack y su espíritu aventurero un ancla para no hundirse del todo.
Hart fue agente de bolsa, piloto de helicópteros, abogado y barman en un pub de Londres. Por entonces ya escribía, pero asegura que no se encontraba entre los privilegiados que tienen el don de trabajar y escribir luego hasta las cuatro de la mañana. Por eso decidió dejarlo todo y ponerse a escribir y a cuidar de su familia. Qué gran decisión. Cómo lo celebramos. No quería terminar sin subrayar la labor de editoriales pequeñas como Pàmies, que nos traen estos pequeños hallazgos con una determinación casi suicida. Vive le noir!
http://blogs.elpais.com/elemental/2014/12/john-hart-cuervos-venganza.html

Alvin Langdon Coburn, un visionario de la fotografía

El pulpo, Madison Square Park' (1909), una de las imágenes más célebres de Coburn. / GEORGE EASTMAN HOUSE

El pulpo, Madison Square Park’ (1909), una de las imágenes más célebres de Coburn. / GEORGE EASTMAN HOUSE


El día de su octavo cumpleaños, Alvin Langdon Coburn (Boston, 1882-Gales, 1966) recibió como regalo una cámara fotográfica, una Kodak, y ya no hubo mejor entretenimiento para él. Hijo de una familia acomodada, al cumplir los 15 tenía en su casa todo lo necesario para revelar y experimentar con las fotografías. Un primo suyo, Fred Holland Day, reconocido artista y fotógrafo, impulsó la temprana vocación de Coburn, animándole a viajar a Londres, el centro de la creación artística en esos años. Desde entonces, la carrera de Coburn se disparó hasta convertirse en una de las figuras más importantes del pictorialismo de finales del XIX y de la vanguardia de principios del siglo XX. La Fundación Mapfre exhibe hasta el 8 de febrero una retrospectiva de 180 obras en las que se abordan todos los grandes temas que realizó, hasta su abandono de la fotografía y búsqueda de paz espiritual en un convento de Rhos-on-Sea, en Gales; circunstancia que ha hecho que sea menos conocido que otros compañeros como Steichen, Stieglitz y Strand.
Pamela Glasson Roberts, comisaria de la exposición, ha querido destacar la modernidad de Coburn sin olvidar sus deslumbrantes trabajos pictoricistas. La primera gran serie está dedicada a sus magistrales retratos. Por encargo de la revista Metropolitan Magazine fotografió a artistas tan conocidos como Auguste Rodin o Henri Matisse, el fotógrafo Alfred Stieglitz o los escritores Mark Twain, Henri James, Ezra Pound, Gertrude Stein y George Bernard Shaw, a quien hizo el famoso retrato a la manera de El pensador de Rodin.

La segunda serie está dedicada a Londres y a sus edificios más famosos, aunque siempre retratados desde perspectivas insólitas. Era capaz de pasar días buscando la belleza en entornos improbables hasta encontrar la conjugación perfecta de luz, expresión y tono, en palabras de la comisaría. El puente de Londres, Trafalgar Square o la catedral de Saint Paul son algunos de los paisajes urbanos más bellos elegidos por Coburn.
La ciudad de Nueva York y su espectacular crecimiento entre 1903 y 1912 ocupa otro de los apartados más importantes del recorrido. Los puentes en construcción y un skyline en imparable crecimiento, junto a la maquinaria industrial y escenas portuarias son escenarios perfectos para realizar imágenes de atmósfera futurista. En esta serie se encuentra su fotografía más famosa, El pulpo (1909), una imagen casi abstracta tomada desde la cima del Metropolitan Tower que representa los senderos despejados de nieve del Madison Square Park.

Gran parte de la exposición está dedicada al paisaje europeo con lugares siempre reconocibles, aunque de apariencia diferente. En su recorrido europeo se incluyen unas bellísimas imágenes de Cádiz realizadas en el puerto y en la plaza de toros.

De su periodo más vanguardista se muestra su participación en el movimiento vorticista británico, liderado por el artista Wyndham Lewis y el escritor Ezra Pound entre 1914 y 1915. Este movimiento artístico estaba caracterizado por el arte geométrico y semiabstracto, basado en formas procedentes de las máquinas y la arquitectura, que le conferían muchas similitudes con el cubismo, el futurismo y el expresionismo. Junto a Pound diseñó un artilugio al que llamaron vostoscopio y con el que podían tomar imágenes fragmentadas gracias a la colocación de los espejos. Los retratos tomados sobre madera o vidrio le situaron a la cabeza de la vanguardia fotográfica. Pero él, desconcertado por el estallido de la Gran Guerra, prefirió abandonar las experimentaciones mundanas y retirarse a un convento.

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/15/actualidad/1418641693_119056.html

Ocho novedades negrocriminales a las que hincar el diente. Por Juan Carlos Galindo

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El mundo de la ficción criminal sigue a tope y nosotros también. Este humilde bloguero cada vez trabaja más y tiene menos horas para leer, con lo que al final termina durmiendo menos todavía. El premio es poder contarles lo que leo y compartir mi entusiasmo, así que, que siga la fiesta.
Como siempre, las propuestas son personales y dependen mucho de mis gustos o de los de gente muy fiable que entren en mi estricta lista de prescriptores. Hablo de lo que leo y de lo que sé. Que nadie se alarme, faltan novedades de otras editoriales más pequeñas, pero irán en un post aparte la semana que viene. Ya saben, lean y disfruten.
1.- Vestido de novia, Pierre Lemaitre (Alfaguara, traducción de M.T. Gallego y A. García). Poco queda por decir del Premio Goncourt de novela 2013 con la excelente y no negra Nos vemos allá arriba (Salamandra). Un autor tardío y magnífico que trasciende el género pero que cuando se mete en él lo borda. Se nota su amor y maestría y su control de una fórmula, la del thriller, que maneja y rompe como si nada. Lo hizo en la trilogía del sargento Camille Verhoeven (que siempre recomiendo) y lo hace en esta originalísima novela de la que es mejor no contar nada. Les dejo aquí la entrevista que le hice en el Hay de Segovia en septiembre.
2.- A qué esperan los monos, Yasmina Khadra (Alianza, traducción de Wenceslao- Carlos Lozano) . El excomandante del Ejército argelino Mohamed Moulessehoul (Kednasa, 1955) que como ya todo el mundo sabe es quien está detrás del pseudónimo, vuelve a meterse de cabeza en el oscuro mundo de las corruptelas argelinas y de la violencia que ha marcado ese país. Es uno de los autores que más me duele no haber leído, pero Guillermo Altares, que le conoce a fondo y que le presentó la semana pasada en Madrid, dice que es indispensable. La semana que viene nos hablará de él en Elemental. Mientras, lean esta entrevista que recientemente le hizo Óscar Gutiérrez en EL PAÍS.
3.- Los casos de Montalbano (I), Andrea Camilleri (Salamandra, traducción de M.Antonia Menini). La legión de fans de Camilleri, quienes no lo hayan leído y quienes quieran recuperarlo están de enhorabuena. Salamandra recupera los casos en orden cronológico. Los tres primeros en este volumen, en tapa dura y con un artículo del propio escritor siciliano. Siempre con el buen gusto por bandera. Para seguir celebrándolo, el lunes y coincidiendo con su llegada a las librerías, escribiremos en Elemental sobre el delicioso Montalbamo.
4.- Cadáveres en la playa, Ramiro Pinilla (Tusquets). Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923, Getxo, 2014) era uno de los grandes valores de las letras españolas y en sus últimos años nos hizo el regalo de esta maravillosa y melancólica trilogía, homenaje a lo negro que se cierra con esta novela triste y reflexiva, con el recuerdo, la venganza política, el desamor y el olvido de las víctimas como grandes temas. Uno de los libros del año en el género y con el que no me extiendo más porque ya he hablado aquí de él.
5.- La biblia de las tinieblas, Ian Rankin (RBA, traducción de Eduardo Iriarte). Sólo Ian Rankin puede mantener vivo al bueno de John Rebus tras 19 novelas, innumerables batallas, heridas, traiciones y fracasos. Ahora Rebus se enfrenta a su pasado más oscuro y a sus fantasmas escudado por la fiel Siobhan Clarke. Una novela que recupera lo mejor de la serie y de la que también he hablado en este post: Pecador y santo a la vez. Quién iba a decirlo, John Rebus
6.- Los amantes de Hiroshima, Toni Hill (De Bolsillo). Cierre de la trilogía del inspector Hector Salgado. Un thriller con dos grandes méritos: por un lado, una estructura perfecta, llena de trampas y en la que el lector se ve continuamente arrastrado y en condiciones de inferioridad; por otro lado, un plantel de personajes secundarios muy bien perfilados. La consolidación del autor. Lean el Tercer Grado al que le sometimos.
7.-Expediente Bagdad, Joan Cañete y Eugenio García, (Siruela). Dos autores que son periodistas, dos periodistas que saben relatar bien. Cañete y García completan en esta novela un perfecto retrato periodístico pero aprovechando el espacio y la libertad del género para llegar hasta donde quizás no han podido llegar en sus dilatadísimas carreras. Conocen la zona, conocen el tema del que hablan y se nota sin abrumar. Un repaso entretenidísimo por una historia negra reciente en todos los sentidos. Les dejo la entrevista que les hizo en EL PAÍS Miguel Ángel Medina.
8.- Milena o el fémur más bello del mundo, Jorge Zepeda Patterson (Planeta). Gracias a la generosidad y la confianza del escritor, tuve la suerte de de leer la segunda novela del autor de Los corruptores, de la que ya hablamos aquí, bastante antes de ser publicada. En ella confirma todo lo bueno de la primera y mejora en otros aspectos. Retrata sin exageraciones ni fantasías la cruda y patética realidad de México y de las redes internacionales de trata de mujeres. Los protagonistas, el grupo de amigos llamados Los Azules, representan un elenco que toca de lleno algunos de los poderes fácticos de México y el retrato de las alcantarillas del poder y el periodismo, que tan bien conoce el autor, no podía ser mejor. Ganó el Planeta de manera merecidísima.
http://blogs.elpais.com/elemental/2014/12/novedades-novela-negra.html